01 · Pensar antes de producir
1. La trampa de la producción constante
Ideas clave:
Vivimos en un sistema que premia hacer, no pensar.
Producir se ha vuelto una respuesta automática a cualquier estímulo.
Brief recibido = generar imágenes.
Idea vaga = producir variaciones.
Duda = hacer más.
La mayoría de creativos no tiene un proceso creativo, tiene un reflejo condicionado.
2. La imagen como consecuencia, no como punto de partida
Ideas:
Una imagen no se diseña desde la herramienta.
Se diseña desde una decisión previa.
Antes de pensar en formato, estilo, estética:
¿Qué función cumple esta imagen?
¿Qué cambia si existe?
¿A quién sirve realmente?
Una imagen sin intención clara no es una imagen, es un residuo visual.
3. Intención: el músculo que casi nadie entrena
La intención no es:
“quiero algo bonito”
“quiero algo moderno”
“quiero algo que funcione”
La intención real es:
una posición
una decisión
una renuncia
Decidir hacer una imagen es, al mismo tiempo, decidir no hacer mil otras.
4. Evaluar tu propia voz (la parte más importante)
Planteas preguntas que casi nadie se hace:
¿Qué tipo de imágenes tiendo a producir siempre?
¿Qué decisiones repito sin darme cuenta?
¿Qué me resulta fácil?
¿Qué evito?
¿Qué imágenes me representan incluso cuando no son las mejores?
Tu voz visual no está en tus mejores imágenes, está en tus patrones invisibles.
5. La pausa como herramienta profesional
No como descanso, sino como:
espacio de evaluación
espacio de edición mental
espacio de descarte
Concepto clave:
Pensar antes de producir no es procrastinar.
Es diseñar el marco dentro del cual producir tiene sentido.
6. Cierre: el manifiesto silencioso
Antes de abrir una cámara, un software o una IA, lo más importante que puedes hacer es mirar hacia dentro del proceso.
Porque la herramienta solo amplifica una cosa:
lo que ya estaba en tu cabeza.
After the Prompt no empieza después del prompt.
Empieza antes de cualquier gesto técnico.
-Leandro Crespi